Cada 25 de mayo se celebra el Día del Payaso Peruano, una fecha que rinde homenaje a los artistas de la risa, cuya labor no solo entretiene, sino que también aporta beneficios al bienestar físico y emocional de niños y adultos. Esta conmemoración, instaurada oficialmente hace 37 años, recuerda el legado de José Álvarez Vélez, conocido como ‘Tony Perejil’, el querido payaso del pueblo que llevó alegría a los sectores más pobres de Lima. Su fallecimiento, ocurrido el 25 de mayo de 1987, motivó la instauración de esta efeméride como un reconocimiento nacional.
Desde 1988, los payasos de todo el país se organizan cada año para conmemorar su día con pasacalles, presentaciones y actos culturales que llenan de color y alegría plazas, calles y teatros. Las celebraciones no solo congregan a los artistas de la risa, sino también a malabaristas, mimos y otros personajes vinculados al arte circense, en una jornada que busca revalorar su trabajo frente al público. Estas actividades son especialmente significativas para quienes crecieron con el recuerdo entrañable de payasos que animaban cumpleaños, fiestas populares y programas de televisión.
El legado de ‘Tony Perejil’ sigue vivo en la memoria colectiva del país. A pesar de su trágico final en soledad y pobreza, su historia inspiró a futuras generaciones de payasos, y motivó a la sociedad a reconocer el valor de su arte. Gracias a esta figura icónica, el Día del Payaso Peruano se ha convertido en una fecha de reflexión sobre el rol del humor en tiempos de dificultad y en la construcción de comunidad.
Además de brindar entretenimiento, los payasos cumplen un papel importante en espacios como hospitales y eventos sociales, donde ayudan a aliviar el estrés, la tristeza y la ansiedad. Este 25 de mayo, el Perú celebra a estos artistas con gratitud, recordando que detrás de cada nariz roja hay vocación, esfuerzo y amor por hacer sonreír a los demás.

