Nueva enfermedad enciende las alarmas
La leptospirosis se ha convertido en una amenaza silenciosa que prolifera con fuerza durante la temporada de lluvias. Según el Ministerio de Salud (Minsa), en lo que va del año ya se han notificado 841 casos a nivel nacional. En el Callao, la presencia de roedores en zonas portuarias y el agua acumulada en baches o acequias son factores de riesgo que exigen máxima vigilancia.
¿Qué es y cómo nos ataca?
La leptospirosis es una enfermedad causada por la bacteria Leptospira, un microorganismo con forma de espiral que es invisible al ojo humano. Se transmite principalmente cuando entramos en contacto con agua, barro o alimentos contaminados con la orina de animales infectados, especialmente ratas, perros o animales de granja.
La bacteria entra al cuerpo a través de heridas en la piel o por las mucosas de los ojos, nariz y boca. Por eso, caminar descalzo por zonas inundadas en el puerto es una invitación directa al contagio.
Síntomas que no debes ignorar
Si después de haber estado en contacto con agua estancada presentas estos malestares, acude de inmediato al centro de salud más cercano (como el Hospital Carrión o el de Ventanilla):
Fiebre alta y dolor de cabeza intenso.
Dolores musculares fuertes, especialmente en la espalda baja y las pantorrillas.
Náuseas, vómitos, diarrea y enrojecimiento de los ojos.
¿Afecta a nuestras mascotas?
¡Sí! Los engreídos de la casa, especialmente los perros, pueden infectarse al beber de charcos o tener contacto con orina de roedores. Una mascota enferma puede transmitir la bacteria a los dueños. Los síntomas en animales varían desde una decaída leve hasta fallas graves en riñones e hígado. Si notas a tu mascota triste o con fiebre, llévala al veterinario al toque; el tratamiento temprano con antibióticos salva vidas.
Claves para prevenir en el Callao
¡Cero charcos!: Evita que los niños jueguen en aguas estancadas o acequias.
Protección total: Si vas a limpiar zonas húmedas o transitar por inundaciones, usa siempre botas de jebe.
Guerra a las ratas: Elimina la basura en bolsas bien cerradas y mantén tapados tus recipientes de agua (baldes o cilindros).
Higiene constante: Lávate las manos con abundante agua y jabón antes de cocinar y comer.