La historia de “Doña Meche”, Magdalena Mercedes Urrieta Sandoval (57), es una inspiración para todos, porque no solo es mujer y madre, sino también se desempeña, desde hace más de 20 años, en un oficio “para hombres”.
Magdalena Urrieta es una pescadora artesanal que desempeña con gran destreza el oficio temporal de fileteadora en el Desembarcadero Pesquero Artesanal (DPA) del Callao.
Durante sus largas jornadas laborales, “Mechita” demuestra la agilidad y precisión de sus manos, mientras coge un cuchillo pequeño y rebana la cabeza de un ejemplar de lorna.
La historia de Magdalena se remonta a muchos años en el pasado, cuando debía dejar a sus pequeños hijos (seis), que hoy ya pasan de los 30 años, mientras se iba cada mañana al muelle a cumplir con su deber, dejándoles preparados sus alimentos y al cuidado de sus hermanas.
En esos tiempos, debía embarcar en una chalana alquilada, sin importar si hacía frío o calor, pues debía ganar el sustento para su hogar.
No obstante, y pese a su inquebrantable valentía, a veces sentía temor de los lobos que acechan a las embarcaciones y a los oleajes anómalos, es por ello que siempre que regresa del mar, eleva una oración al Altísimo en agradecimiento.
Hoy en día, y luego de culminar el curso MAM 010: Marinero de Pesca Artesanal con Experiencia Acreditada que dictó el Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (FONDEPES) a pescadores artesanales del DPA del Callao, ya cuenta con el Carné de pescador artesanal, por lo que se siente más segura cuando sale a pescar y sus hijos cada día más orgullosos de su valiente madre.