ALERTA EN EL LITORAL CHALACO
El mar del Callao se encuentra nuevamente bajo la vigilancia de las autoridades debido a la presencia de oleajes anómalos, un fenómeno conocido popularmente como «braveza del mar» o «maretazo». Este evento, que suele obligar al cierre de puertos y caletas, no es otra cosa que un aumento inusual del tamaño y la fuerza de las olas, generado por intensos vientos en alta mar que trasladan su energía hacia nuestras costas.
¿Qué está pasando en nuestras playas?
A diferencia de las olas comunes, el oleaje es una cadena de ondas que viaja largas distancias. Según la Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN) de la Marina de Guerra del Perú, estos eventos se originan principalmente por el Anticiclón del Pacífico Sur. Cuando este sistema de vientos se intensifica o se presentan tormentas en el sur o norte del océano, las olas pueden alcanzar alturas de hasta 4 o 6 metros al llegar a la orilla, perdiendo su comportamiento predecible y convirtiéndose en un riesgo para los bañistas y embarcaciones.
Zonas vulnerables y riesgos
Aunque el fenómeno puede afectar a todo el país, las zonas con perfil hacia el noroeste y las bahías abiertas son las más sensibles. El impacto suele ser severo en:
Infraestructura: Daños en muelles, malecones y locales comerciales cercanos a la arena.
Actividad económica: Suspensión de la pesca artesanal y el transporte marítimo.
Seguridad humana: Riesgo de ahogamiento por corrientes de retorno y golpes de mar.
Medidas de prevención: La seguridad es primero
Ante la llegada de estos eventos, el Indeci y el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) recomiendan a la población y autoridades locales:
Suspender actividades: Evitar la pesca, deportes acuáticos y caminatas por la orilla.
Asegurar bienes: Retirar embarcaciones pequeñas a tierra firme y asegurar estructuras costeras.
No acampar: Queda prohibido instalar carpas cerca de la línea de marea.
Las autoridades instan a la ciudadanía a mantenerse informada a través de los Avisos Especiales de la Marina, los cuales se emiten con hasta cinco días de anticipación para garantizar una respuesta oportuna y evitar tragedias en nuestras costas.