Desde hace más de un mes, vecinos de diversos sectores del Callao vienen soportando intensos olores que califican como “tóxicos” y con “olor a podrido”, especialmente en los alrededores de la avenida Néstor Gambetta, en el Callao Cercado. El problema coincide con la aparición de pozos con agua contaminada, lodo y líquidos de origen desconocido que, según los residentes, emiten gases que dificultan el tránsito tanto de peatones como de conductores.
“El olor es nauseabundo, fétido del desagüe y no deja respirar”, cuenta Roxana Mendoza, dirigente de la Junta Vecinal Santa Beatriz, quien agregó que el hedor no solo se percibe en la zona de Gambetta, sino que también llega hasta las viviendas cercanas, afectando el descanso y la calidad de vida de los residentes.
La preocupación va más allá de la incomodidad. Algunos vecinos aseguran que los malos olores estarían impactando en la salud de las familias.
“Estos fuertes olores ha ocasionado que mi señora tenga una infección estomacal que ocasionó que esté internada por 2 semanas”, reveló Hugo Mori, vecino de la tercera edad de la urbanización Santa Beatriz. Según indicó, luego de la recuperación de su esposa él también presentó el mismo cuadro de salud y actualmente su nieta permanece hospitalizada por síntomas similares, relacionados con una infección estomacal.
Riesgo para la salud pública
La denuncia de los vecinos encuentra respaldo en la opinión del ingeniero ambientalista y docente de la Universidad Nacional Federico Villarreal, Dante Pedro Sánchez Carrera.
“Los malos olores traen enfermedades gastrointestinales y ese tipo de cosas deben ser tratados por los Gobiernos locales y regionales”, aseveró.
El especialista explicó que el problema no solo estaría relacionado con las enfermedades gastrointestinales, sino también con la proliferación de vectores que podrían transmitir otras enfermedades.
“A parte de los gases tóxicos también se crean un caldo de cultivo para la generación de mosquitos y sancudos, cucarachas y roedores, que pueden generar enfermedades gastrointestinales y a la dermis”, añadió.
Las declaraciones coinciden con las denuncias formuladas por vecinos de Santa Beatriz, quienes aseguran haber detectado un aumento en la presencia de roedores.
“Están apareciendo ratas en todo Santa Beatriz y esto podría tener relación con el pescado podrido que es arrojado en Gambeta”, declaró Richard Delgado para nuestro medio. Asimismo, pidió a la Municipalidad Provincial del Callao ejecutar una campaña de desratización en toda la urbanización.
Autoridades sin respuestas concretas
Para quienes viven cerca del Óvalo 200 Millas, la situación se ha vuelto cada vez más difícil. Los vecinos señalan que los olores se intensifican con los cambios climáticos y que hasta el momento ninguna entidad ha identificado con precisión su origen.
Ante esta situación, dirigentes de la Urbanización Santa Beatriz presentaron una denuncia pública ante el Ministerio del Ambiente a inicios de junio. Sin embargo, la entidad respondió que el reclamo debía ser derivado al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) y a la Municipalidad Provincial del Callao.
No obstante, al ser consultado, el OEFA respondió: “La competencia de fiscalizar esto es del gobierno local. En ese sentido serían ellos quienes deberían de pronunciarse”.
En busca de respuestas, este medio le consultó al Gobierno Regional del Callao. La entidad informó que en los alrededores de la avenida Néstor Gambetta operan establecimientos industriales y pesqueros, además de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Taboada, precisando que la evaluación técnica especializada y las acciones de supervisión corresponden al OEFA.
No obstante, al ser consultado, el OEFA respondió: “La competencia de fiscalizar esto es del gobierno local. En ese sentido serían ellos quienes deberían de pronunciarse”.
Mientras las entidades intercambian responsabilidades, los vecinos aseguran que el problema persiste. Cabe precisar que en su respuesta, el Gobierno Regional del Callao indicó que promoverá la coordinación con el OEFA, la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) y otras instituciones competentes para determinar el origen de los olores y realizar las acciones de monitoreo correspondientes.
Sin embargo, hasta el 13 de junio los olores continuaban presentes, dificultando el tránsito y afectando a cientos de chalacos.
¿De dónde provienen los olores?
Para el ingeniero Sánchez Carrera, una de las posibles explicaciones estaría relacionada con la PTAR Taboada, administrada por Sedapal.
“Esta PTAR genera lodos que se van filtrando y esos lodos deben ser manejados oportunamente porque sino el proceso de oxidación biológica -porque tiene materia fecal, materia orgánica- va a generar muchos olores fuertes”, precisó.
El especialista añadió que las altas temperaturas registradas durante el otoño podrían estar acelerando los procesos de descomposición y, por ende, intensificando los malos olores.
Asimismo, señaló que las aguas residuales podrían contribuir a que el problema alcance las zonas urbanas cercanas.
“Si bien las aguas residuales son arrojadas lejos de las zonas urbanas, los vientos alisios soplan por las tardes desde el mar hacia la costa, llegando a las zonas urbanas, aumentando el olor de los lodos activados”, explicó.
No obstante, remarcó que estas son hipótesis que deben ser corroboradas mediante estudios técnicos especializados.
Otra posible explicación fue planteada por el vecino Erick Chávez, quien considera que el problema podría estar relacionado con el manejo de lodos utilizados como fertilizantes.
“Hay empresas que se dedican a usar lodo enriquecido y es probable que se les haya derramado y el olor de esos lodos enriquecidos se sacan de esas plantas de tratamientos”.
Además, descartó que el origen del problema sea una rotura de tuberías de alcantarillado.
“Justo en la zona de Ferroles, donde están los olores fuertes no tiene ni agua ni desagüe, entonces es imposible que sea eso”.
Mientras las autoridades aún no determinan el origen de los fuertes olores que afectan a la avenida Néstor Gambetta y zonas aledañas, cientos de familias chalacas continúan conviviendo con un problema que, según denuncian, ya impacta su salud y calidad de vida. Los vecinos exigen una intervención urgente de las entidades competentes para identificar la fuente de la contaminación, adoptar medidas correctivas inmediatas y evitar que la situación se agrave con el paso de las semanas.