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Estudiantes del Callao crean lentes inteligentes para ayudar a personas con discapacidad visual

Una idea nacida en un salón de clases del Callao podría convertirse en una herramienta capaz de cambiar la vida de muchas personas. Justin Peredo, Efrén Mendoza e Iliana Magno, estudiantes de quinto año de secundaria de la I.E. Escuela de Talentos, decidieron utilizar la tecnología para ayudar a las personas con discapacidad visual a desplazarse con mayor seguridad.

Así nació IRIS, un prototipo de lentes inteligentes que combina sensores, una cámara e inteligencia artificial para reconocer elementos del entorno y advertir al usuario mediante vibraciones.

IRIS: los lentes inteligentes creados por estudiantes chalacos

El nombre IRIS corresponde a las siglas en inlglés «Intelligent Recognition Inclusive Support». Su funcionamiento combina diferentes tecnologías en un dispositivo diseñado para complementar el uso del bastón blanco. Los lentes cuentan con dos sensores en la parte frontal y dos motores de vibración ubicados en las patillas. Cuando el sistema detecta un obstáculo, los motores generan una alerta háptica, similar a la vibración de un celular.

La intensidad de esta vibración varía según la cercanía del objeto. De esta manera, el usuario puede recibir información sobre lo que ocurre frente a él sin necesidad de verlo. A esta tecnología se suma una cámara conectada a un sistema de inteligencia artificial basado en redes neuronales. El dispositivo está diseñado para identificar obstáculos, personas, vehículos, semáforos y señales de tránsito, como las que indican «pare».

Una tecnología que no busca reemplazar al bastón blanco

Para los estudiantes, la propuesta no pretende sustituir una herramienta que ya utilizan muchas personas con discapacidad visual. Por el contrario, IRIS busca convertirse en un complemento del bastón blanco.

La diferencia está en el tipo de información que puede proporcionar cada herramienta. Mientras el bastón permite detectar principalmente obstáculos ubicados en el suelo, los lentes buscan reconocer elementos que pueden encontrarse a una mayor altura y que también podrían representar un peligro.

La idea surgió de una pregunta sencilla, pero con un enorme propósito de utilizar la tecnología no solo para innovar, sino para responder a una necesidad real.

Un proyecto que también nació de los errores

El camino para construir IRIS estuvo lleno de pruebas y dificultades. Una de las más importantes ocurrió cuando una de las placas electrónicas se quemó debido a un exceso de voltaje. El equipo tuvo que detener el desarrollo durante aproximadamente dos semanas porque no contaba con el componente necesario para continuar. Sin embargo, los estudiantes aprovecharon ese tiempo para avanzar en otros aspectos del proyecto, como el diseño y la ergonomía.

Aunque todavía es un prototipo, buscaron que los lentes fueran ligeros y cómodos, de manera que pudieran conservar características similares a las de unas gafas convencionales. Para ellos, el incidente también fue parte del aprendizaje. Desarrollar una solución tecnológica significó aprender a equivocarse, investigar y volver a intentarlo.

Estudiantes chalacos alcanzaron el segundo puesto en la Hackathon 2026

El esfuerzo de los escolares tuvo un reconocimiento nacional. El equipo de la Escuela de Talentos obtuvo el segundo puesto en la Hackathon 2026, competencia que reunió a estudiantes de diferentes instituciones educativas del país para desarrollar soluciones tecnológicas frente a diversos desafíos. Tras superar las etapas iniciales, los jóvenes llegaron a la fase nacional, donde tuvieron que construir y presentar su propuesta en poco tiempo.

Los tres integrantes dividieron responsabilidades y trabajaron bajo presión hasta completar el prototipo. Al conocer los resultados, la emoción fue inmediata: habían conseguido el segundo lugar a nivel nacional. Más que un premio, el resultado significó para ellos la confirmación de que una idea desarrollada desde las aulas podía convertirse en una propuesta con potencial para generar un impacto real.

El sueño de llevar IRIS más allá de las aulas

Los estudiantes saben que todavía queda camino por recorrer. Su objetivo ahora es perfeccionar los lentes inteligentes, mejorar sus funciones y conseguir apoyo para continuar con su desarrollo. Esperan que instituciones públicas, su propia escuela o empresas interesadas en la innovación apuesten por hacer realidad IRIS.

El gran sueño es que deje de ser únicamente un prototipo y pueda convertirse en una herramienta accesible para más personas con discapacidad visual, primero en el Perú y, eventualmente, en otros lugares.

Por ahora, IRIS guarda una historia que comenzó con tres estudiantes chalacos y una pregunta aparentemente sencilla. Ellos demostraron que la tecnología puede ser mucho más que circuitos, sensores e inteligencia artificial cuando detrás de una idea existe un propósito de hacerle la vida un poco más fácil a alguien más.

Y quizá ese sea el verdadero logro de estos jóvenes; entender que innovar no siempre significa crear algo extraordinario desde cero, sino mirar un problema cotidiano y preguntarse qué se puede hacer para cambiarlo.