Tras el repentino fallecimiento de Manolo Rojas, la noche de este viernes 27 de marzo, su hermano Jaime Rojas reveló cómo ocurrió su deceso, confirmando que el artista sufrió un infarto en los exteriores de su vivienda en Santa Catalina, en La Victoria. “Su hijo vino y lo encontró en el suelo porque le había dado un infarto”, relató, explicando que fue su propio hijo quien lo halló tendido, sin reacción, tras llegar a visitarlo, lo que desató momentos de desesperación en la familia.
Según detalló su familiar, todo sucedió de forma súbita y sin señales previas. El humorista había tenido un día completamente normal: almorzó con tranquilidad, se alistó y salió a cumplir con sus actividades laborales en radio, regresando luego a casa sin manifestar molestias. Horas después, ya en su domicilio, habría ocurrido el infarto que terminó con su vida. “Todo el día había estado bien”, enfatizó Jaime Rojas, remarcando que no existía ninguna alerta que hiciera sospechar de un problema cardíaco inminente.
El hecho se produjo en cuestión de minutos, sin que pudiera recibir ayuda oportuna. Tras el hallazgo, se dio aviso a las autoridades y personal de la Policía Nacional del Perú llegó para iniciar las diligencias y verificar las circunstancias del fallecimiento. La noticia generó gran impacto, ya que el artista mantenía hábitos saludables, iba al gimnasio, seguía una dieta balanceada y se realizaba controles médicos periódicos en clínicas, lo que hace aún más inesperado su deceso.
La confirmación de su muerte por infarto ha dejado una profunda tristeza en el ambiente artístico. Figuras como Ernesto Pimentel y otros colegas se acercaron a su vivienda para acompañar a la familia. Mientras tanto, sus seres queridos organizan el velorio y recuerdan que uno de sus últimos deseos era ser enterrado en Huaral junto a su padre, dejando un legado imborrable en la comicidad peruana.

