En una esquina cualquiera del Callao, entre el mercado, la barbería o mientras se espera el carro, hay algo que nunca falta: el buen chisme. Lo que muchos tildan de costumbre ociosa, ahora la ciencia lo respalda. Un reciente estudio realizado por investigadores italianos —y publicado en la revista ScienceDirect— confirmó que hablar de otros, o “sacar el dato”, no solo fortalece la conexión entre personas, sino que también mejora la salud.
El estudio, basado en estudiantes universitarias, reveló que durante conversaciones de chismes el cuerpo libera más oxitocina, conocida como la hormona de la felicidad. Esta reacción es parecida a la que se genera cuando damos un abrazo o compartimos un momento de cariño. Es decir, chismear podría ser tan beneficioso como un apapacho.
Pero eso no es todo: el chisme también reduce el cortisol, la hormona del estrés. Y si hay algo que en el Callao se sabe manejar con humor y relajo, es justamente eso: el estrés diario.
El informe no lo dice con estas palabras, pero cualquiera del barrio lo confirma: una buena conversa con la vecina o el amigo del puesto puede alegrarte el día. Y ahora, con respaldo científico, hasta podría cuidar tu corazón.
Así que ya sabes, la próxima vez que “peles” a alguien, hazlo con medida… pero sin culpa.

