
Como sabemos nuestro Perú es un país altamente sísmico, especialmente en la zona costera debido a que se encuentra en el llamado Cinturón de fuego del pacífico, que concentra el 90% de la actividad sísmica del planeta.
Ante ello las autoridades peruanas vienen realizando diversas actividades ante la posibilidad de un sismo u otro desastre natural, como por ejemplo el Simulacro Multipeligro Nacional, mismo que se llevó a cabo en el aniversario del Terremoto del Perú en el año 2015.
Sin embargo, hay que recordar siempre tener una mochila en caso de emergencias, ya que esta te permitirá tener en un solo lugar los elementos básicos necesarios para asistir a las personas que lo necesiten en casa y protegerás su bienestar.
¿Pero qué debo llevar en la mochila de emergencia?
En primer lugar, debemos recordar que esta no debe superar los 20 kilos, debe contar con implementos para cuatro personas y debe tener un peso promedio de 8 kilos, para que sea fácil de cargar y transportar.
Esta maleta debe estar conformada solo por los artículos que aseguren la supervivencia durante las primeras 24 horas y debe estar acorde a las necesidades de la familia, por ejemplo, si hay un bebé, deberá contar con biberones, pañales, entre otros.
Los artículos recomendables en una mochila de emergencia en general son los siguientes: gel antibacterial, papel higiénico, toallas de mano y cara, paños húmedos, algodón, alcohol, vendas, termómetro, agua embotellada, chocolate en barra, atún, comida enlatada, ropa y abrigo, dinero en efectivo, linterna, radio portátil a pilas, pilas, silbato, agenda con contactos de emergencia, útiles para escribir, plumón grueso, bolsas de plástico y recipientes, cuchilla multipropósito, guantes de trabajo, cuerda de poliéster, encendedor, plástico para piso y techo, cinta adhesiva multiusos, petate o alfombra de paja o tela, entre otros.
Cabe señar que además de la mochila de emergencia es necesario contar con una caja de reserva, la cual debe estar ubicada en un lugar seguro y de fácil acceso misma que debe cubrir las necesidades del grupo familiar durante el segundo y cuarto día tras el desastre natural.
