
La tarde de este último jueves, Reynaldo Encalada le dio el último adiós a su esposa María Etelvina Oncihuay, cuyo féretro fue recibido en los exteriores de la Municipalidad Distrital de Mi Perú.
Encalada fue cuatro veces alcalde delegado del centro poblado Mi Perú y, cuando el pueblo se convirtió en distrito, fue nombrado el primer alcalde distrital. Durante el paseo fúnebre, no solo estaba acompañado de sus hijos y familiares, sino también de cientos de vecinos que conocieron de cerca el empuje y la labor social de su esposa María Oncihuay, en favor del desarrollo de su pueblo.
En su discurso dado a las afueras del edificio que se construyó ladrillo a ladrillo, a lo largo de los años, Reynaldo Encalada lamentó que las autoridades no hayan reconocido el trabajo, la entrega y la lucha de María Oncihuay, quien además de ser su esposa es una de las fundadoras de Mi Perú.
“Cuando nosotros empezamos, no teníamos ni siquiera local, solo había un papel que decía que éramos municipio, pero sin ningún recurso, sin absolutamente nada”, contó Encalada, “y fue mi señora esposa la que hacía polladas para darle fondos a la municipalidad”.
“Con el comité de damas que presidía, María Oncihuay luchó palmo a palmo para que el municipio se construya; para que los días festivos, como el día de la madre, sean un momento ameno entre los vecinos; hacía una serie de actividades como acciones cívicas, ferias gastronómicas, artesanales, iba a pedir apoyo de otros municipios, a la Marina de Guerra, Ejército, etc. para impulsar esta municipalidad, para que la gente lo vea como una alternativa de salir adelante”, narró Encalada.
“Por todo ello, María Oncihuay merecía un homenaje”, resaltó el exalcalde.
Encalada también lamentó no haber podido ser él quien reconociera a su amada debido a que era autoridad y temía que esa noble acción sea mal vista y usada por algunos de sus detractores.
“Teníamos ética y pensamos cómo vamos a condecorar a mi esposa, la gente va a pensar que uno está aprovechando el cargo para beneficiar a un familiar, pero ella sí se lo merecía”, explicó. “Dijimos habrá momento de hacerlo”.
“Y llegó ese momento, si no lo hacen las autoridades, lo vamos a reconocer nosotros, porque nosotros hemos reconocido a mucha gente y muchos son testigos, nunca hemos sido mezquinos, siempre hemos extendido la mano, no solo al amigo, sino al enemigo”, finalizó.
