Callao amaneció con una escena poco habitual. En la zona ecológica protegida de la Poza de La Arenilla, en La Punta, el mar desató su fuerza desde tempranas horas. Las olas, de hasta casi dos metros según vecinos y surfistas, golpearon con tal intensidad que superaron el enrocado y el enrejado que sirven de barrera de contención.
La poza, que suele estar seca y donde descansan aves migratorias, se transformó en una laguna. El agua invadió veredas, zonas de jardines y el malecón Tobar. Las piedras arrastradas por el oleaje y el frío viento con garúa convirtieron en riesgoso el tránsito por la zona. “En mis 40 años en La Punta, nunca vi que el agua llegara tan lejos”, comentó un vecino sorprendido.
Defensa Civil y la policía municipal llegaron al lugar para evaluar daños y prevenir accidentes, mientras curiosos y surfistas observaban el inusual espectáculo. Algunos jóvenes aprovecharon el oleaje para practicar tabla, pero para los residentes la preocupación fue mayor: el mar avanzó hasta áreas de recreación como el canil y zonas de calistenia.
La Poza de La Arenilla, famosa por su tranquilidad, hoy recordó su origen: antiguamente fue playa, hasta que se ganó terreno al mar con rocas y parques. Este domingo, el mar parece reclamar ese espacio. El fenómeno inició la noche anterior, pero en la mañana alcanzó su mayor fuerza. Las autoridades piden precaución y evitar acercarse al malecón mientras dure el oleaje anómalo.

