En el corazón de Ventanilla, los alumnos de la Institución Educativa Nuestra Señora de Belén siguen aguardando una promesa que parece no llegar. El proyecto para mejorar su colegio fue declarado viable en marzo del 2021, con una inversión millonaria de S/ 13,5 millones. Se esperaba levantar aulas modernas y seguras para 1,360 estudiantes durante los próximos diez años. Hoy, después de más de cuatro calendarios completos, lo único tangible es un expediente técnico inconcluso.
La Contraloría General de la República ha puesto el foco en esta situación. Su más reciente informe de control advierte que el Gobierno Regional del Callao no está garantizando la culminación del expediente, un paso esencial para que la obra empiece. Los auditores constataron que el documento permanece observado: no cumple con las exigencias del Reglamento Nacional de Edificaciones.
El caso es revelador. Los registros del Sistema de Seguimiento de Inversiones muestran entradas sucesivas, con notas sobre reuniones, revisiones y recopilación de documentos. El último apunte, del 8 de agosto de 2025, solo indica que se siguen evaluando papeles dispersos de gestiones anteriores. En ningún lado aparece la palabra clave: “aprobado”.
La falta de decisión ha convertido este proyecto en un símbolo de la parálisis que golpea al Callao. Los plazos se vencen, la viabilidad del proyecto corre el riesgo de perder vigencia y, mientras tanto, los estudiantes continúan en aulas que no cumplen los estándares que se prometieron.
La Contraloría ya notificó al Gobierno Regional para que actúe de inmediato. La advertencia es clara: si no se corrigen las observaciones, se pondrá en juego no solo la inversión, sino también el derecho de cientos de jóvenes chalacos a recibir educación en condiciones dignas.
En Ventanilla, la espera sigue. Y cada día que pasa sin expediente aprobado es un recordatorio de cómo la burocracia frena los sueños de una comunidad entera.