La ciencia lo ha confirmado: los hombres viven menos que las mujeres. Según el doctor Elmer Huerta, esta diferencia es clara en las estadísticas globales. En promedio, las mujeres viven cinco años más que los hombres. Por ejemplo, en Estados Unidos, el 67 % de las personas mayores de 85 años son mujeres. ¿La razón? Una mezcla de factores biológicos, sociales y de comportamiento.
Desde el inicio de la vida, los hombres son más vulnerables. Estudios indican que la mayoría de los abortos espontáneos involucran fetos masculinos. Esto podría deberse a que los hombres solo tienen un cromosoma X, mientras que las mujeres, al tener dos, están mejor protegidas ante anomalías genéticas. Además, los hombres son más propensos a sufrir enfermedades cardiovasculares desde los 30 años y tienen tasas más altas de mortalidad por hipertensión, infartos o accidentes cerebrovasculares.
A lo biológico se suman conductas de riesgo. Los hombres tienden a asumir más peligros —algo evidente en redes sociales— y suelen trabajar en entornos más riesgosos. También evitan acudir al médico, descuidan su salud preventiva y desarrollan hábitos menos saludables que las mujeres, como el consumo excesivo de alcohol y tabaco.
La salud mental y la vida emocional también juegan un papel importante. Aunque las mujeres reportan más intentos de suicidio, los hombres son quienes más lo consuman. Esta diferencia se debe en parte a que ellos hablan menos de sus emociones y rara vez buscan ayuda profesional. Además, tienen mayor tendencia al aislamiento, lo que afecta su bienestar general y contribuye a su menor esperanza de vida.

