En el marco de la Cuaresma, muchos fieles se preguntan por qué en algunas iglesias las imágenes de santos y crucifijos aparecen cubiertas con telas moradas. Esta práctica, que inicia desde el quinto domingo de Cuaresma y se extiende hasta el Viernes Santo, forma parte de una antigua tradición de la Iglesia católica.
Según un artículo difundido por el medio católico Desde la Fe, esta costumbre “no es obligatoria”, pero se mantiene en varios templos como una forma de ayudar a los creyentes a concentrarse en su vida espiritual.
De acuerdo con el sacerdote, cubrir las imágenes busca evitar distracciones visuales durante este tiempo litúrgico. “La idea es que nada distraiga al cristiano en su proceso de conversión”, señaló, destacando que el objetivo es poner mayor atención en el mensaje del Evangelio.
Además, esta práctica tiene un significado simbólico. Diversas fuentes religiosas señalan que representa un tiempo de recogimiento, penitencia y reflexión sobre el sufrimiento de Jesucristo antes de su muerte en la cruz. Incluso, algunos interpretan este gesto como un signo de duelo dentro de la Iglesia.
La tradición indica que el Viernes Santo se descubre progresivamente la imagen de Cristo crucificado, mientras que el resto de imágenes se revelan durante la Vigilia Pascual, marcando el inicio de la celebración por la resurrección.
En el Callao, donde la fe y las costumbres religiosas siguen vigentes, esta práctica puede observarse en diversas parroquias, especialmente durante las celebraciones previas a Semana Santa, reforzando el sentido espiritual de estas fechas.